lunes, 7 de junio de 2021

Control


 No era una diosa a la cual debía adorar

Estaba igual de sucia y rota que yo.

 Ella leía mis palabras bajo la lluvia a veces y la amaba en todos mis futuros posibles.

Necesitaba arrastrarme entre semillas de café y las hojas sueltas de aquel apocalipsis para respirar su aire, tan frío y sobrecogedor, tan errante y volátil. Y hoy en el ayer de su vacío cada palabra derramada entre sus espacios es un placer culposo y evocador.

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