Correré lejos otra vez y solo vere sombras, en esas veredas en las que antes solía caminar y respirar el aire que traía otros perfumes. Los días serán un recuerdo y las noches los lugares donde nos escondimos para no ser vistos cuando el mundo era menos peligroso y nosotros éramos como hormigas pérdidas en la gran ciudad de cemento. Pero creo nunca tuvimos miedo, nunca pisamos un cementerio, nunca gritamos en las tardes de silencio, solo caminamos sobre los pasos del otro mientras escuchábamos canciones que sonaban más dulces al regresar a casa.
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