miércoles, 5 de febrero de 2020
Cuervo
En la ciudad, donde los ángeles no se atreven a volar y los demonios cantan baladas, el sexo de la noche deja caer su negro cabello narcótico bajo una luna opiácea y amarilla. Ahí va la sombra de una sombra, un fantasma terrenal que tirita, no por el frío de Octubre, sino por un erótico dolor. Le dice a su amante muerta: "Nunca debimos venir aquí, con una carne tan suave y unos corazones tan ingenuos, pero como los tigres en la alta hierba, como cristo en el huerto de Gethsemaní, nos tragamos el miedo y vinimos aquí" Ahora todas las atrocidades se proyectan de nuevo, como en una sesión de madrugada. Vinimos aqui pero nunca debimos quedarnos... aunque teníamos más inercia, autonomía y aguante, tomamos el ultimo tren hasta la muerte.
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